Cuan profundos los surcos…

The past telescopes into the present.
James Jesus Angleton (“Madre”)
Sólo el presente puede modificar el curso del pasado.
Caballero Bonald.

Pocas cosas más repugnantes que la facilidad del ser humano para adaptarse “a lo que sea”. Como señalaba Yang Tzu 1: el trance de lo cotidiano se manifiesta en los once obstáculos:
 


El rompecabezas del azar.
La cadena del pan.
El monstruoso contorno de la ciudad.
Lo incierto de las palabras.
El miedo al destino.
La reflexión sobre los impulsos.
La epifanía de los minutos.
La disección de la travesía.
Las fauces del Leviatán.
El cuento de la mujer pantera.
La lejanía de las luces.


 
Como no se le pueden poner puertas al campo, salvo para alejarnos de la ciudad en la ciudad misma (véanse los “torii” del sintoísmo), estos once obstáculos devienen, por la magia de la Voluntad y los ingenios de la disposición (9), en herramientas de liberación. La libertad es como un número primo. Las cosas, dicen (¡pero qué pocas cosas de las que se dicen son verdad!): nunca salen como cuando uno las ve y vive en sueños.
Caminando en la frontera misma de la consciencia, abriéndose uno mismo y los otros incontables que acá pernoctan al pliegue de lo Secreto (mediante la secuencia informe e ilimitada de las interpretaciones), somos libres de inventarnos.
 
Las nueve disposiciones:


El Tarot: rota.
La literatura: vacía.
La noche: bombardea.
(En) el sueño; alumbra(n)
El mar: fortalece.
El laberinto: llama.
El Cielo: despierta.
Los signos: mitigan.
El itinerario: separa.


 
Otra manera de decirnos pues, ambulante y distinta, mientras el mundo, los  Hombres y los signos caminan, remisos e imparables, hacia la Noche.

1 Yang Chu es otro de los antiguos sabios del taoísmo. Sus principios son claros. Anima a sus alumnos a vivir libre y espontáneamente, sin que interfiera la conciencia, de acuerdo con el Tao. Cuando le preguntaron cuál era el rumbo correcto en la vida, Yang Chu respondió: Éste consiste en disfrutar de la vida, en liberarse de la preocupación. Por eso, aquellos que disfrutan de la vida no son pobres, y aquellos que se liberan a si mismos de la preocupación no se harán ricos.

Frank G. Rubio

El Butano Popular © 2012

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